jueves, 28 de abril de 2011

Historia del Maestrazgo


El lugar fue tomado al Islam en 1169 por Alfonso II y ya en 1197 se hallaba ocupado por los templarios que la convirtieron en cabeza de los 7 municipios que formaron la Baylía de Cantavieja. En 1225 el maestre del Temple y el concejo de vecinos suscriben la carta de población del lugar, contrato bilateral que estipulaba los cauces de la relación entre señores y vasallos. Tras la extinción de la orden del temple, después de la resistencia de 8 meses, sus bienes pasan a manos de la Orden de San Juan de Jerusalén, que durante más de 500 años gobernó la villa. De estos importantes asentamientos datan gran parte de los monumentos que aun se conservan. Fue en el siglo XVIII uno de los más apogeo de la villa. Enriquecida por la ganadería y el comercio de la, Cantavieja construye la ermita del Loreto (1700), la Iglesia de la Asunción (1745), el hospital (1775), y sus prósperos habitantes edifican sus casas solariegas en la población. Cantavieja vuelve a tener papel protagonista entre los años 1833-1840 con la Primera Guerra Carlista, cuando el general Ramón Cabrera convirtió la localidad durante años en la capital de la Comarca General del Maestrazgo, fijando aquí su residencia y cuartel general. Tras fortificar la plaza instaló fábricas de armas, pólvora y cañones, un hospital, un depósito de víveres y una imprenta.


Todos estos acontecerse y otras hazañas le valieron el calificativo del “Tigre del Maestrazgo”. También la tercera guerra carlista la villa volverá a alzarse en manos del General Marco de Bello. Ya en el siglo XX Cantavieja y en Maestrazgo sufrieron los desmaneces de la Guerra Civil y, más tarde, en sus montañas resistieron durante años los guerrilleros que dieron lugar al fenómeno de “maquis”. Debido a su posición estratégica y a su complicada orografía de fácil defensa, Cantavieja a soportado a lo largo de su historia varios asedios y grandes y crueles destrozos. Hoy debido a las nefastas consecuencia para la economía que provocó la intensiva inmigración a otras zonas más prosperas como Valencia, Cataluña, o Zaragoza ocurrida en el siglo XX, nos encontramos con una densidad de población excesivamente baja respecto al resto del país, afectando a esta situación a toda la provincia de Teruel. Sin embargo, en Cantavieja tenemos la suerte de conservar abundantes muestras del antiguo esplendor de la villa; en sus calles con las casas señoriales en piedra de amplios aleros, en su iglesia Parroquial, una de las más grandes y mejor construidas de la provincia, en el Ayuntamiento, de origen gótico, etc… Su interés radica no solo en sus monumentos arquitectónicos y estructura medieval de su casco antiguo, sino también de su pasado histórico, lo que hace Cantavieja un enclave primordial en la historia medieval y contemporánea del Maestrazgo Turolense. El Alto Maestrazgo se trata de una comarca de relieve bastante accidentado que tiene la Mola d’Ares (1315m) su punto mas alto. Destaca Vilafranca por su industria Tanto textil, como madera y muebles, y Albocasser por su historia agrícola. En unos tiempos pasados, alrededor del siglo XIX-XX otras localidades como Vistabella, Atzeneta, y Benafigos, pertenecían a esta comarca. En el bajo Maestrazgo destacan los pueblos de Sant Mateu, capital histórica del maestrazgo, por su iglesia arciprestal donde se produjo el fin de la cisma de Occidente, la Pobla de Benifasar donde fue fundado un monasterio, fundado por monjes del Monastrio de Poblet.

El río Matarraña, es el eje vertebrador de esta comarca a la que a nombre desde tiempos remotos de la dominación árabe. Sus cristalinas aguas nacen en el macizo de los Puertos de Beceite desciende encajonado entre cascadas y pequeños lagos y atraviesa la comarca entre campos de almendros y olivos. La comarca se asienta sobre una tierra llena de historia, como el abrigo de los Secans de Mazaleón. También encontramos yacimientos de la época del neolítico con arte rupestre, destacando los restos situados en Cretas.

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